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Consulta de revocación de mandato; sin sorpresas
Nacional

Consulta de revocación de mandato; sin sorpresas

Ayer se llevó a cabo la tan polémica consulta de Revocación de Mandato. Su gestación fue un desastre, principalmente por los dimes y diretes entre el presidente Andrés Manuel López Obrador y los consejeros del Instituto Nacional Electoral, Lorenzo Córdova y Ciro Murayama.

A este ejercicio democrático fueron convocadas casi 95 millones de personas que conforman el padrón electoral, de las cuales votaron entre 16 y 17 millones. Para que la consulta fuera vinculatoria (o sea que tuviera algún efecto), se necesitaba la participación de 37 millones de votantes.

En estricto sentido matemático fue un fracaso si consideramos que faltaron 20 millones para alcanzar el objetivo vinculatorio y aún más si no fueron a votar 78 millones del total. Además, falta el factor económico, pues la consulta tuvo un costo superior a los 3,300 millones de pesos.

Pero como siempre, no solo hay blancos y negros, también hay una serie de grises que completan el cuadro.

La consulta es el primer ejercicio en su tipo en la historia del país, donde la gente salió a emitir su voto, más allá de la posición política que ejerza.

La Fiscalía Electoral registró 15 denuncias por diversas violaciones, sin embargo, no hubo actos violentos, enfrentamientos o manifestaciones.

El antecedente inmediato fue la consulta para enjuiciar a los expresidentes. Ahí, participaron alrededor de 6 millones de personas pero fue organizada y ejecutada por Morena, no por el INE.

No es un secreto lo que pueda decir el presidente. Sus respuestas son cada día más predecibles. Si ganaba, era una victoria del pueblo y la democracia. Si perdía, todo sería culpa del INE y sus adversarios. Lo cierto es que el resultado mostró una vez más que los ciudadanos conocen el poder del sufragio.

El ejercicio también fue una muestra del voto duro que tiene Andrés Manuel López Obrador. En 2018 recibió más de 30 millones de votos. Tres años después, su nombre sigue arrastrando entre el 50 y 60% de preferencias, igual que su popularidad.

Resulta interesante que ese voto duro se materializa cuando el nombre de López Obrador aparece en alguna boleta; pero, ¿qué pasará en las elecciones de 2024 sin su nombre? Sigo pensando que actualmente, será más interesante la lucha interna de Morena, que, aquello que pueda pasar con otros partidos. Si algo quedó claro con este ejercicio es confirmar que no hay oposición partidista en el sistema político nacional.

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