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Natalia Sobrino-Saeb llega al Nóbel de la Paz
Internacional

Natalia Sobrino-Saeb llega al Nóbel de la Paz

Con un texto que aborda la violencia que sufren los periodistas en México, la joven Natalia Sobrino-Saeb, ganó el concurso que le abrió las puertas a la ceremonia del Premio de la Paz y convivir con los galardonados.

Aquí presentamos un fragmento del ensayo:

Peligros para la prensa y la sociedad

Por: Natalia Sobrino-Saeb*

Los periodistas están siendo asesinados y, con ellos, peligra el acceso a la información, advierte la ganadora del concurso de ensayos del Centro Nobel de la Paz.

Soy parte de la «Generación Z», una generación conocida por nuestra organización en torno al cambio climático. Sin embargo, existe un desafío mayor al que se enfrentan muchas de nuestras sociedades y del que no hablamos a menudo, que es la puesta en peligro de nuestra libertad de expresión y la protección de los periodistas. Este problema se conecta con un tema crítico que nos preocupa: el estado de nuestro medio ambiente y las amenazas que enfrenta. Suelen ser los periodistas quienes las descubren, por lo que si los periodistas no pueden reportarlas con libertad, ¿cómo se darán a conocer?

Como una estudiante que se preocupa profundamente por este tema y que formó parte de una competencia relacionada a la primera Beca ‘Ignitor’ en el Centro Nobel de la Paz, asistí a los Días del Nobel en Oslo en diciembre de 2021. Ese año, Maria Ressa y Dmitry Muratov, dos periodistas que trabajan con valentía para proteger la libertad de expresión y la democracia recibieron el Premio Nobel de la Paz. La oportunidad de estar rodeada e incluso de hablar con personas tan brillantes y valientes fue surrealista para mí, y me siento honrada y asombrada por sus logros.

En 2016, la UNESCO publicó un promedio mundial inaudito: un periodista es asesinado cada cinco días por llevar información al público. En esta profesión, las personas son agredidas y asesinadas mientras realizan un servicio público al tratar de informarnos. Vivimos en una era en la que los periodistas se enfrentan a grandes cantidades de violencia y opresión: en nueve de cada 10 casos que investiga la UNESCO de asesinatos confirmados de periodistas, los perpetradores permanecen impunes. Se debe abordar esta impunidad que posibilita el abuso contra este sector de nuestra sociedad que simplemente está haciendo su trabajo.

De enero a junio de 2021, hubieron 362 agresiones contra periodistas y medios de comunicación en México. Eso equivale a que un periodista sea agredido cada 12 horas. En el 2020, 13 periodistas fueron asesinados en nuestro país. Y en todo el mundo, esto es aún peor para las mujeres: el 73% de las periodistas han experimentado violencia en línea. Incluso escribiendo sobre este tema como estudiante universitaria, a veces me preocupa que mis palabras se distorsionen; que me pondré en riesgo al señalar las formas en que les estamos fallando a los periodistas.

A través de mi investigación sobre la lucha contra la corrupción, aprendí cómo los periodistas que investigan tales problemas continúan en riesgo. Según el Instituto Mexicano para la Competitividad, la mayoría de los delitos de corrupción en México no son sancionados. El periodismo se puede utilizar como un mecanismo contra la corrupción, por ejemplo, sacando a la luz casos de este problema que permea nuestro país. Sin embargo, para que esto sea posible, los denunciantes que informan a los periodistas deben estar protegidos y los periodistas deben tener la seguridad necesaria para sentirse resguardados al realizar investigaciones y publicarlas.

Como alguien que se preocupa por este tema, espero ver la legislación y formulación de políticas extensas y efectivas dirigidas a la protección de la libertad de expresión, así como a la justicia hacia las personas contra quienes la amenazan. Nuestros líderes y políticos deben facilitar la creación de entornos en los que nosotros como ciudadanos no seamos tolerantes con los casos de corrupción denunciados en nuestro país. En 2017, una encuesta de la ONG Transparencia Internacional encontró que el 51 por ciento de los encuestados ha pagado un soborno para acceder a los servicios públicos básicos en México. Aunque hoy en día sea el estatus quo, espero vivir algún día en un país donde la corrupción no sea la norma.

El estado del periodismo en nuestras respectivas sociedades es un reflejo de nuestros sistemas democráticos. Las democracias se caracterizan por oportunidades iguales y efectivas para conocer las alternativas y las consecuencias de las decisiones políticas. Una prensa libre se convierte en símbolo de la democracia cuando puede proporcionar la información necesaria para que los ciudadanos establezcamos debates y formemos opiniones. Esto también significa una responsabilidad para nosotros como lectores, quienes debemos de ser críticos de lo que leemos.

En sociedades donde estamos plagados con un sistema opresivo y redes de actores que permiten el abuso de periodistas, esto puede llevar a la autocensura entre los propios ciudadanos y la incapacidad para tomar decisiones informadas. En un informe de este año por la Federación Internacional de Periodistas, a México le fue otorgado el primer lugar por cuarta vez en cinco años en cuanto a asesinatos de periodistas y personal de los medios de comunicación. Este no es un puntaje del que los mexicanos debamos enorgullecernos. Las amenazas contra los periodistas no solo representan una falta de libertad de expresión a un grado que puede terminar en la muerte, sino que también es una violación del derecho de los ciudadanos a la información.

Entonces, ¿qué hacemos los jóvenes que nos sentimos abrumados por la falta de protección para los periodistas? Debemos tomar conciencia de las situaciones que enfrentan los periodistas y exigir que nuestros líderes rindan cuentas para defender la libertad de prensa. Debemos, incluso si es doloroso, mirar dentro de nuestros propios países y ver cómo es la situación para nuestros periodistas. Debemos comenzar a tener conversaciones sobre los males cometidos contra las personas que solo buscan la verdad. Debemos mantenernos informados y exigir que se respeten estos derechos porque es para nuestro beneficio estar conscientes e informados, criticar y obtener la verdad.

Cuando me gradúe en seis meses, saldré a un mundo que me decepciona. La lista de problemas globales que hay que trabajar parece ser infinita, y entre nosotros, la Generación Z, siento una inquietud cada vez mayor por conquistar al mundo y «arreglarlo».

Queda mucho por hacer, pero aún tengo esperanzas. Pienso en mi hogar, en mi hermoso México y la gente que lo habita, en la cultura cálida y festiva que amo, y sé que las cosas deben mejorar. Organizaciones como el Premio Nobel de la Paz pueden mostrarnos que todavía hay esperanza, que como jóvenes podemos aspirar a hacer que sucedan grandes cosas, a sentirnos empoderados y capaces de alzar la voz, pensar, hablar y escribir. Tu voz es importante y alguien te escuchará, así que abre los ojos, piensa en lo que te importa y habla. Estoy lista para iniciar un diálogo, ¿y tú?

*Este ensayo es una versión corta del ensayo que Natalia Sobrino-Saeb escribió para el concurso de ensayos lanzado por el Programa de Becas ‘Ignitor’ en el Centro Nobel de la Paz. La beca trabaja para honrar a los jóvenes que están comprometidos con la promoción de la democracia y el diálogo.

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