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El peso de las redes sociales para la elección de 2021
Nacional

El peso de las redes sociales para la elección de 2021

Carlos Dávila Aguilar

Analista de comunicación en Speyside México

Es aventurado hacer predicciones sobre el alcance de las redes sociales para modificar las intenciones de voto. Sin embargo, una mirada a los datos disponibles del comportamiento en redes sociales de los diversos grupos demográficos en Estados Unidos y su impacto en la última elección presidencial de 2020 puede darnos algunas claves para analizar el panorama de nuestras propias elecciones, el próximo 6 de junio.

Contrario a lo que solemos pensar, cada red social proyecta un panorama de la opinión pública muy diferente al del resto. En otras palabras, nuestra percepción de la realidad y del clima de opinión está fuertemente sesgado por el tipo de red social que más utilizamos.

Según un estudio reciente de Pew Research sobre las diferencias en el uso de redes sociales de acuerdo con la filiación partidista de los usuarios en los Estados Unidos, existe una brecha significativa en el uso global de redes sociales reportado entre simpatizantes demócratas (77%) y republicanos (68%). El reporte también arrojó que esta brecha parece amplificarse en ciertas redes (Instagram, Twitter, WhatsApp y LinkedIn), mientras que en otras es menor o prácticamente nula (Pinterest, Facebook, Snapchat y YouTube). En todas ellas, los simpatizantes demócratas resultan ser los usuarios más activos.

Es imposible extrapolar esta diferencia de comportamiento en términos de izquierda y derecha para aplicarla al caso de México. Sin embargo, estos datos confirman que el público de cada red social tiene una composición particular, y que es posible identificar entre ellas a las que cuentan con públicos más o menos representativos, y más o menos diferenciados. La segunda revelación interesante del estudio es que estas brechas en el comportamiento entre usuarios en función de su filiación política se magnifica en la población de 18 a 49 años, donde, por ejemplo, el uso de Instagram difiere por 23 puntos porcentuales entre los simpatizantes de cada partido.

Estos niveles relativamente altos de actividad de los jóvenes en redes sociales parecen correlacionarse con una mayor participación política, y con una mayor polarización. En la elección presidencial de noviembre, la unión americana registró un récord histórico de votos enviados anticipadamente, alcanzando los 99.7 millones (más de dos tercios de la votación total de 2016), lo cual es un indicador relevante del alto nivel de participación del electorado.

Aunque es difícil establecer un nexo causal entre el uso de redes sociales y una mayor participación (principalmente debido al factor de la pandemia por Covid-19), algunos expertos consideran que es probable que exista una correlación, pues el número de votantes primerizos menores de 30 años rebasó por más del doble al número de votantes primerizos de la elección de 2016. Es decir, un electorado más joven en su conjunto resultó significativamente más participativo.

Según el Dr. Glen Goldbeck, esta relación tendría que ver con los contenidos altamente politizados que han estado ocupando un espacio cada vez mayor en las distintas redes sociales, y que parecieran viralizarse más en la medida en que resultan radicales, amarillistas o controversiales, obteniendo por ello un mayor número de reacciones. Es decir, esta mayor participación cívica tiene también una cara negativa: una creciente polarización y desinformación.

Ante este lado negativo y tras el polémico caso de Cambridge Analytica, algunas plataformas como Facebook, Instagram y Twitter se han visto presionadas para establecer nuevas políticas de privacidad y uso que regulen la proliferación de bots, e incluso, que determinen la veracidad o falsedad de las publicaciones. Estas políticas están siendo aplicadas en México y juegan ya un papel relevante en las campañas.

Facebook (e Instagram) regulan el contenido de los anuncios sobre temas sociales, electorales y políticos en general. En ambas plataformas, cualquier contenido promocionado sobre alguno de estos temas debe pasar un proceso de autorización. La propaganda electoral debe incluir una asignación de responsabilidad con los datos de la persona o entidad que paga por la publicidad.

Esta asignación de responsabilidad se hará transparente a través de una leyenda que presentará el origen del financiamiento de cada anuncio. Sin embargo, quedan cuestionamientos serios sobre la neutralidad de los filtros que evalúan la “veracidad” del contenido de cada publicación política. Por su parte, Twitter ha optado por la prohibición de toda promoción política pagada, bajo la idea de que el alcance de este tipo de mensajes debe ser orgánico, no pagado.

TikTok, una plataforma altamente popular entre el segmento más joven, sigue la misma vía, aunque esto no significa que no esté siendo utilizada masivamente en el marco de las campañas electorales. De hecho, en el caso de México esta es la primera elección en la que los candidatos buscan acercarse al electorado más joven a través de esta plataforma.

En México, del total de personas que usan redes sociales, las más populares son: Facebook (97%), WhatApp (95%) e Instagram (73%) – las tres permiten publicidad pagada –; les siguen YouTube (67%) – donde también es posible contratar publicidad política –, Twitter (57%) y TikTok (22%), según datos de Statista actualizados al 2020.

El próximo 6 de junio, las cientos de elecciones locales y federales simultáneas, en las que se elegirán cargos legislativos y ejecutivos, nos darán un panorama más claro de cómo es que cada una de estas redes sociales influyen en la decisión de voto y cuál es su verdadero alcance. Por ahora, podemos adelantar que al igual que en Estados Unidos, los jóvenes serán el segmento más grande del electorado y muchos de ellos habrán recibido la información que influirá su decisión, a través de las redes sociales. Está por verse si el alto nivel de engagement de este segmento realmente se correlacionará con una mayor participación en el caso de México. Por ahora, podemos afirmar que los candidatos que sean capaces de entrar en estas redes comprendiendo su lenguaje y adaptando mensajes convincentes a estos formatos, tendrán una ventaja decisiva.

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